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Los barrios de moda, de fiesta tras la llegada del crucero gay
Hubo eventos para recibir a los 1500 pasajeros del Infinity. La marcha sigue hoy durante todo el día.
El Palacio Alsina, un clásico de la movida gay porteña, desbordaba de gente la noche del viernes. Al 900 de esa calle, recibe habitualmente a 700 personas, pero esa noche entraron 1.700 para disfrutar entre tragos de la música electrónica. No fue el único lugar colmado. Otros 11 eventos organizados en el marco del "Argentina experience" fueron un gran atractivo para la comunidad de turistas gays en distintos puntos de la Ciudad, como San Telmo, Puerto Madero y Palermo. Y la marcha seguirá hoy durante todo el día.
Es que la llegada al puerto, el viernes por la mañana, del crucero Infinity, con casi 1.500 hombres y mujeres en un tour exclusivo para homosexuales, generó un gran movimiento comercial y un cúmulo de eventos. La oferta incluía cocteles, cenas con predominio de carnes, fiestas a toda hora y hasta una botox-party (ver La botox...."). Los turistas españoles, alemanes, noruegos, franceses y de Estados Unidos y Canadá que llegaron a Buenos Aires tras doce días a bordo del crucero, venían con muchas ganas de conocer la ciudad, ir de compras y aprovechar la movida nocturna. Y el clima los acompañó.
Anthony Michael y Simon, dos publicitarios de Miami, decidieron cenar en una parrilla de San Telmo y luego fueron a tomar café a la Plaza Dorrego. Contaron a Clarín que hacía tiempo querían conocer Buenos Aires. "En la comunidad gay se habla mucho de esta Ciudad, es un destino de moda", dijeron sobre la capital argentina, considerada amigable para la comunidad.
Puerto Madero también estuvo de fiesta el viernes. Desde las 7 de la tarde, el restobar Chueca -en Olga Cossetini al 1500- arrancó con un coctel de bienvenida. Federico Serrat, el gerente, contó que no dieron abasto. "Estuvo llenísimo y muchos aprovecharon para conocerse y sociabilizar. ¿Qué fue lo que más tomaron? Mucha caipiriña y caipirosca, supongo que porque venían con toda la onda de Río de Janeiro", señaló. Es que antes de zarpar, el crucero estuvo amarrado tres días allí en Brasil, donde disfrutaron del carnaval.
El Chueca de Palermo Soho, otro clásico de la comunidad gay en Honduras al 5200 , también estuvo a pleno. "Generalmente hacemos 90 cubiertos por noche. El viernes fueron 130, hasta tuvimos que pedir mesas prestadas", contó Serrat. Allí el menú preferido también fue la carne: lomo y ojo de bife.
En el Sushibar, en el dique 2 de Puerto Madero, Peter, de Manchester, compartía la noche junto a diez amigos que había conocido en el crucero. Dijo estar "encantado" con la Ciudad y contó que planeaban irse unos días a El Calafate. La mayoría de los 1.500 turistas que el viernes desembarcaron del Infinity -un viaje por el que pagaron entre 2.200 y 4.400 dólares- eligieron quedarse por algunos días en Buenos Aires. Desde el Hilton contaron que la estadía promedio era de 4 noches y que 300 turistas del crucero habían elegido el hotel. En el Axel Hotel -el primero de lujo destinado a gays en Buenos Aires- también estaban completos. Santiago Ruiz, gerente del Axel, contó que las 48 habitaciones estaban reservadas desde principio de año.
El Axel también se preparó con todo para recibir al crucero. El viernes hicieron una fiesta vip a la que fueron unas 200 personas. Para la ocasión idearon tragos coloridos, con nombres más coloridos aún. Además de la música del DJ Javier Orlando, la fiesta estuvo animada por Elektratrash, un transformer que hacía relaciones públicas y ayudaba a la gente a conocerse.
A la novedosa botox-party, el Axel sumó otra propuesta para hoy: una fiesta en la pileta con música y espirituosas. Pero las actividades comienzan muy temprano. O más bien, obligan a pasar de largo. El spa Homo Sapiens, en Palermo, ofrecía desde las 4 de la mañana de hoy un after hour con desayuno y fiesta electrónica. Si por día suelen recibir 120 visitas, para hoy esperan a unas mil personas, contó un encargado.
Casi todas estas propuestas se podían disfrutar por 150 dólares, mediante un pase para el "circuito de la caridad del Argentina experience", una iniciativa organizada por un empresario californiano, Rob Lamagno. "Todo lo que quede de ganancias tras cubrir los gastos de la organización será destinado a orfanatos donde viven niños con VIH y a programas educativos", contó. Y aseguró que, "aunque suele asociarse a los homosexuales con la frivolidad, son muy sensibles y solidarios".
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